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Especial sobre el conflicto saharaui en REC Radio, 12 de abril de 2017


120417-Programa-REC-RADIO-REC Radio es el espacio oficial de la titulación de Periodismo de la UMH. En él se informa sobre la actualidad de la profesión de la mano de estudiantes, periodistas, y expertos en la materia. Está presentado por Cristina Ortega.

Hoy hemos realizado un programa especial sobre el conflicto saharaui con la experta en el Sáhara Occidental, Ebbaba Hameida Hafed; y con la periodista y autora del reportaje “Olvidados en el desierto”, Rebeca Cuenca.

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EDITORIAL:

“Entre las dunas de color terroso, que se extienden a través del desierto con movimientos ondulados, hay vida. Bajo el cielo límpido y los tórridos rayos de sol se despliegan los campamentos de refugiados saharauis. Más de 150.000 personas resisten con obstinada entereza la espera, dilatada en el tiempo durante más de 40 años, para volver a su tierra ocupada”.

Así comienza el reportaje “Olvidados en el desierto”, un escrito publicado por la periodista y Alumni UMH, Rebeca Cuenca, sobre el conflicto saharaui.

Puede que algunos de ustedes no sepan de qué les estoy hablando, pues no es raro que el problema no se mencione ya ni en los libros de historia. ¿Recuerdan aquella frase que dice, con sorna, que la historia la escriben los vencedores? Pues la sorna es porque normalmente los que ganan olvidan contar sus vergüenzas.

España no es ni mucho menos un país ganador- perdónenme Rafa Nadal, Javier Fernández y compañía- pero sí es una nación a la que le cuesta hablar de sus sombras. Enfrentarse a ellas plantándoles cara.

Y el primer paso para hacer eso es reconocer que hacemos cosas mal y seguimos siendo responsables de ellas por mucho tiempo que pase, como por ejemplo la situación actual del Sáhara.

El Sáhara Occidental fue una colonia española hasta 1975, cuando Marruecos la invadió mediante la Marcha Verde. Para entonces, España ya se había comprometido, a instancias de la ONU, a iniciar los trámites de descolonización que contemplaban la convocatoria de un referéndum para la independencia del Sáhara.

Sin embargo, la Marcha Verde sorprendió a España en un momento delicado -Franco agonizaba- y optó por sacudirse la responsabilidad abandonando el territorio. 40 años después, el referéndum sigue pendiente de celebrarse; y los saharauis que no viven en territorio ocupado por Marruecos, lo hacen en campos de refugiados levantados cerca de la ciudad argelina de Tinduf.

Estos constituyen más de 160.000 personas que sobreviven con la esperanza de que un día puedan regresar a su tierra.

“El pueblo saharaui reclama su derecho a la autodeterminación, ante la mirada impasible de España y los insuficientes esfuerzos de las Naciones Unidas. Es el pueblo de la resistencia”, explicaba Rebeca Cuenca en este reportaje que cuenta con el testimonio de una mujer que sirve como hilo conductor del pasado, presente, y por supuesto, futuro del Sáhara: Ebbaba Hafed.

Nacida en 1992 en los campos de refugiados de Tinduf, en el suroeste de argelia. Hoy estudia un máster en Madrid y lucha día a día por visibilizar el conflicto del Sáhara Occidental. Lo hace a través de la educación, el debate y el diálogo.

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La coordinadora de “Desalambre”, Gabriela Sánchez, en REC Radio, 22 de marzo de 2017


REC Radio es el espacio oficial de la titulación de Periodismo de la UMH. En él se informa sobre la actualidad de la profesión de la mano de estudiantes, periodistas, y expertos en la materia. Está presentado por Cristina Ortega.

En el programa de hoy hemos entrevistado a la coordinadora de “Desalambre”, Gabriela Sánchez. Experta en Derechos Humanos, con ella hemos hablado sobre la situación de los refugiados, la política de la Unión Europea; y las personas que luchan cada día por cambiar el futuro de los más vulnerables. También hemos hecho un repaso a lo más comentado sobre el tema en Redes Sociales con Manuel Martín-Albo.

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EDITORIAL:

Cuando no tienes trabajo te preguntan: qué estás haciendo para encontrarlo. Cuando lo tienes, que si no aspiras a más. Cuando dices que estás a gusto con lo que haces, te responden: “Claro, porque te has anclado en tu zona de confort”. Cuando cuentas que sigues viviendo en tu ciudad de origen, te contestan que si no tienes ganas de descubrir mundo. Y cuando trabajas fuera, que si no añoras tu tierra. Si siempre haces lo mismo, que cuando vas a cambiar; y si haces muchas cosas diferentes, que tal vez deberías bajar un poco el ritmo y relajarte más.

A veces no nos damos cuenta, pero nosotros también caemos en estas típicas preguntas…con los demás y con nosotros mismos. Y no les hablo ya de las personales para no aburrirles: que si tienes novio, que cuándo te casas. Y que se te va a pasar el arroz.

La sociedad nos influye, nos presiona y a veces hasta nos aboca a un precipicio por el que acabamos saltando sin querer hacerlo o incluso sin estar preparados.

La clave tal vez sea contar menos cosas. Ir más a tu aire y construir tu vida alejada de los dogmas, de las tradiciones que, más que actuar como impulso, nos provocan nudos en el estómago.

O tal vez la clave sea dar a esas opiniones, a esos consejos fraternales, la importancia que merecen. Hablar más con tu corazón y menos con tu cabeza. Preguntarles a tus sueños que cómo se encuentran desde la última vez que los pensaste.

Preparando este editorial, me venía a la mente un mensaje que recibía el otro día. Les cuento brevemente: estoy en un grupo de Whatsapp en el que todos los días nos mandan un mensaje de ánimo, fuerza y reflexión. Unas palabras que ayudan a seguir adelante. A cerrar heridas y a superarte a ti misma. Lo llamamos “el mensaje del amic guerrero”.

Pues bien, hoy quiero compartir con ustedes uno de los mensajes que para mí se ha convertido en mi clave más honesta para afrontar todas esas preguntas que les contaba al principio. Dice así:

“Bon dia amic guerrero. Si nadie te observara ni opinara sobre ti, ¿qué clase de persona te gustaría ser? Si no te importara la necesidad de recibir elogios o que aprueben lo que haces, ¿quién te gustaría ser? A veces damos demasiada importancia a lo que los demás opinan de nosotros. Por eso: sé único. Sé audaz. Sé diferente. Pero sobre todo: sé feliz”.

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Guillermo Abril y Carlos Spottorno, autores de “La Grieta”, en REC Radio, 15 de febrero de 2017


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REC Radio es el espacio oficial de la titulación de Periodismo de la UMH. En él se informa sobre la actualidad de la profesión de la mano de estudiantes, periodistas, y expertos en la materia. Está presentado por Cristina Ortega.

En el programa de hoy hemos entrevistado a Guillermo Abril y a Carlos Spottorno, reportero y fotógrafo del diario “El País” y autores de la obra “La Grieta”: un viaje, en formato cómic, por las fronteras de la Unión Europea para comprender el drama de los refugiados.

Fuente de la imagen: Astiberri Ediciones

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EDITORIAL:

Este mes de parón por exámenes y estudio intensivo en la cueva me ha servido, además de para darme cuenta de que Derecho es una carrera de valientes, para recordar una premisa que aunque nunca la perdí de vista, creo que la tenía algo olvidada.

Ya saben: como a ese amigo al que quieres a rabiar, pero que no ves por falta de tiempo o más bien abundancia de excusas. Hasta que un día te lo encuentras: a él o a una vieja fotografía de ambos. Y comienzas a recordar de nuevo: lo que os prometisteis, por qué decidisteis emprender ese camino juntos, y sobre todo, con qué fin.

Un día, de repente, lo recuerdas todo de forma tan clara que ya sabes por qué, aunque te encontrabas feliz, notabas que te faltaba algo…te faltaba el sentido de tu vocación. Te faltaba una razón verdadera para levantarte cada mañana. Te faltaba volver a descubrir tu misión.

Y te faltaba mirarte a la cara y preguntarte a ti misma: ¿Qué estoy haciendo para cambiar la vida de los demás?

Pues eso es lo que me ha ocurrido este mes. Que andaba yo enredada en los demás, en el temario de Constitucional, en mi rutina…y de repente me encontré con este texto de Raúl Solís. O más bien, Jesús me lo mandó sin saber que yo andaba un poco con el corazón inquieto, como San Agustín.

Y entonces vi la luz que me empujó a estudiar Periodismo. Y empecé a buscar de nuevo, empecé a intentar ejercer un periodismo que sirva para algo.

Hoy quiero compartir con ustedes el texto que me despertó del ruido. A ver qué les parece. A ver qué les dice a ustedes…a lo mejor incluso les revuelve por dentro, como me pasó a mí:

“El periodismo no está en crisis. Nunca ha habido tantas historias con tanta urgencia de ser contadas, tantas cifras aberrantes dignas de ser convertidas en vidas, tanta injusticia a cielo abierto y tanto silencio. Ser periodista no puede ser un ascenso social, como piensan muchos compañeros que pierden la mirada en las moquetas rodeados de políticos, banqueros, grandes empresarios o en la vanidad de pensar que lo importante somos nosotros y no el mensaje o las historias que contamos.

La vida real no transcurre en las ruedas de prensa, la gente real no habla encima de un atril, lo verdaderamente importante está fuera de las salas de prensa, en los barrios comidos de mierda y pobreza donde las colas de los comedores sociales doblan la esquina, con niños y niñas que intentan romper el maleficio de su destino esforzándose por estudiar para salir de la exclusión.

Los periodistas tenemos que defender nuestro barrio, no olvidar que la mayoría de nosotros hemos salido de allí, algunos incluso hemos salido de barrios que les separa un semáforo del mundo de la exclusión.

Niños o adultos que merecen que este hermoso y privilegiado oficio de contar cosas sea la herramienta para que los invisibles puedan levantar la cabeza, frente a quienes legislan cada día para hundir en la miseria a más y más gente.

Ellos, lo quieren todo; nosotros, contémoslo todo y activemos las redes de solidaridad que hagan que este país merezca la pena. Independencia, sí; neutralidad, nunca. Ser neutral en barrios difíciles es situarse del lado del sistema que le niega el derecho a soñar a los niños. Si el periodismo no sirve para defender a la gente sencilla, no sirve para nada”.

Y aquí yo añadiría: ya no sólo el periodismo, si nuestras profesiones, nuestros trabajos…nuestras vidas, no sirven para defender a la gente sencilla, no sirven para nada.

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